Los talleres de diciembre

Los días en que se realizaban los talleres, salíamos con los morrales al hombro a buscar unas motos que nos pudieran llevar a las diferentes veredas, toda una aventura. Las carreteras no están en buen estado, mucho polvo y mucha piedra, y en cualquier momento, la moto puede patinar o brincar, produciendo graves accidentes. Tuvimos suerte: solo una vez, Ramón se hirió una rodilla, cuando la moto que lo transportaba se deslizó.


Siendo ludotecaria, con mis talleres sobre el juego, pretendo desarrollar una conciencia sobre el potencial que tiene el juego como herramienta de aprendizaje y de educación y que la colección de juegos y juguetes preste un servicio a la mayoría de la población a través de cada una de las bibliotecas comunitarias: Qué nos aporta el juego? Qué clases de juego hay? Cómo hacer para mantener los juegos y juguetes en buen estado? Qué mecanismos debemos poner en funcionamiento y cómo debemos organizar este material para lograr este objetivo? Quién garantiza el orden y la buena utilización de los juegos y juguetes? Cómo podemos renovar la colección de juegos y juguetes, con recursos locales?

Estas temáticas discutidas y trabajadas con adultos y niños les permitieron hacer un inventario de los juegos y juguetes, redactar un reglamento que permita enmarcar y responsabilizar a los usuarios en el cuidado y el uso de los juegos y juguetes y conocer varios de los juegos de la colección de cada biblioteca, así como fabricar varios ejemplares de Reversi, Mikado y Awalé, con material recuperado. Es el comienzo de un proceso de educación a largo plazo. Lo mas importante es que los adultos empiezan a tomar consciencia que el juego no es una pérdida de tiempo, los niños aprenden al jugar, y desarrollan capacidades necesarias a lo largo de toda la vida.


El resultado de estas capacitaciones ponen en funcionamiento nuevas dinámicas comunitarias y aportan nuevas herramientas que ayudarán a los responsables a administrar y darle vida a estas bibliotecas, con estos juegos y juguetes. En unas veredas se avanza mas rápido que en otras. Cada una tiene su particularidad. Cristina y Nicolas continuarán reforzando este aprendizaje para asegurar la adquisición e implementación de estas nuevos procedimientos. De las cosas que mas me marcaron en este viaje es constatar que los niños campesinos no reconocen una mata de frijol, una de lechuga, una de tomate…la cultura campesina esta desapareciendo y con ella el saber hacer ancestral. Los jóvenes desempleados y sin oportunidad de seguir estudios superiores, tienen todo el tiempo libre y se constatan algunos brotes de drogadicción. Todos tienen un celular. Los niños no saben que gusto tiene una espinaca o una berenjena, pero si saben usar el Facebook, twitter y demás

La tecnología mal empleada se convierte en un virus sin antídoto que se contagia rápidamente entre la población infantil y juvenil y cuyos síntomas son la desinformación, el desinterés y la transformación de seres humanos en entes alienados por la sociedad de consumo y el capitalismo salvaje. Es ahí donde este proyecto tiene todo el sentido. Las bibliotecas son espacios que permiten a los jóvenes y a los niños utilizar el tiempo libre de otra manera: los instrumentos, los juegos, los libros, las películas, les abren posibilidades para soñar, crear, sentirse parte de una sociedad y como tales, actores y transformadores de la misma.


Para los adultos son espacios de intercambio de informaciones, de recuperación de la cultura campesina. Por ejemplo, en Matituy , una mesa de ping-pong ha generado tal interés que los jóvenes han solicitado tener un horario exclusivo para ellos, para entrenarse y conformar equipos que puedan competir con otras veredas. A cambio, le enseñan a jugar a los mas pequeños. En Quebrada Honda se han conformado dos grupos de música, niños que están aprendiendo a tocar guitarra, requinto, bajo y que se presentan ante un público en los eventos de la vereda. En Duarte y Pescador Bajo, la biblioteca, aun sin terminar, ha sido la excusa para que toda la comunidad se reúna a rezar las novenas de navidad. El trabajo comunitario (mingas) ha vuelto a resurgir, la creación de las bibliotecas-casas comunitarias ha motivado a la gente para reunirse, discutir, exponer sus ideas, participar, compartir y soñar con nuevos proyectos.

Estamos satisfechos del trabajo hasta ahora realizado. Hemos aprendido a ser flexibles, a adaptarnos, a respetar las decisiones y los ritmos de las comunidades. No ha sido fácil pero muy interesante. Hay altibajos, conflictos, malentendidos, crisis que nos han hecho crecer al lado de las comunidades y que nos animan a seguir.


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