Los repollos de  Yonly Jairo

Ya es de noche en Matituy, estamos descansando después de un dia lleno de reuniones y de trabajo en la huerta. De pronto, vemos llegar a los 10 integrantes del comité de la biblioteca « Gotitas de Paz » de Quebrada Honda. Vienen, motivados por Yonly Jairo, para conocer la dotación de semillas de Kokopelli. Les servimos un poco de agua de panela con pan, según la tradición siempre se ofrece algo de comer. Sacamos las semillas y comenzamos a traducir los nombres sobre los paquetes de semillas.

​Sabemos por experiencia que a pesar de las recomendaciones, hay posibilidad de que estas semillas no lleguen a su madurez y no puedan ser reproducidas. A esto se suma, la dificultad del clima y de los insectos, mucho mas agresivos en el trópico, que hacen que los cultivos tengan una viabilidad incierta. Además muchas de las semillas europeas no producen semillas en estas latitudes, siendo bianuales y teniendo necesidad del invierno para florecer. Finalmente, sabemos que muchos de los campesinos de esta región no saben cultivar sino café, consecuencia directa de las políticas de promoción de los monocultivos. Decidimos a pesar de esto, distribuir algunos talegos de semillas, siempre anotando el nombre de las personas que se las llevaban y haciendo las recomendaciones necesarias.

Desde nuestro punto de vista, es preferible que las semillas tengan la posibilidad de germinar, así el resultado sea incierto. Dejándolas guardadas, habría el riesgo, que no sean mas viables o que las polillas, gusanos y otros bichos que viven en nuestra casa, las dañen. además la ventaja que las capacitaciones con la « Red de Guardianes de Semillas de Vida » van muy pronto a comenzar y que todas estas personas podrán utilizar los conocimientos adquiridos para dar una oportunidad a estas semillas que vienen de lejos. Yonly Jairo está muy entusiasmado y coge un talego de repollo « cabus ».

Tres meses mas tarde, cuando el nos llevaba a una reunión con el comité de Quebrada Honda, paramos un momento en su casa. Cual no fue nuestra sorpresa cuando vimos los repollos, enormes y magníficos, creciendo entre las cebollas en la huerta ! Son las semillas dadas por Kokopelli Francia, esos repollos reproducidos en Europa, que crecen al lado de los cafetos y los bananos ! En su pequeña huerta crecen también algunas plantas de patilla, de cilantro y un poco mas lejos, enormes plantas de yuca. Salimos de ahí con un talego lleno de repollos y de yuca que preparamos ese mismo día a la llegada. Sobra decir que los disfrutamos muchísimo !

Esta clase de sorpresas nos ayudan a mantener el ánimo en los momentos difíciles – si, hay también momentos difíciles, aunque en nuestros artículos no lo dejemos ver. Es así que el proyecto que apoyamos toma sentido y se concretiza poco a poco. Es por estas pequeñas experiencias que podemos dejar de pensar por momentos en dificultades presupuestales, en el clientelismo político, en los conflictos y las envidias que entorpecen los proyectos comunitarios. Podemos finalmente disfrutar los grandes y pequeños éxitos del trabajo realizado.

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