Taller de teatro en Matituy


En enero del 2016, poco después de la estadía de Teresa y Ramón, regresé a Nariño donde la asociación Saberes Compartidos desarrolla una red de bibliotecas rurales. Mi primera visita tuvo lugar hace 3 años durante una misión de la asociación MediBus, para promover la salud (principalmente a través de la dotación de libros para las bibliotecas) y realizar con Cristina y Nicolas un taller de teatro para los jóvenes de Matituy y sus alrededores.

Este taller de iniciación al teatro se desarrolló durante tres tardes. La Junta de Acción Comunal nos prestó generosamente el salón comunal que con su espacio y su pequeña escena, se prestaba perfectamente para las actividades que queríamos hacer. A pesar de que muy pocos jóvenes han tenido la oportunidad de ver una pieza de teatro, un grupo de 8 participantes se lanzaron en esta aventura.



Cristina, Nicolas y yo preparamos juntos las sesiones de cada día, inspirándonos en las formaciones y nuestras experiencias relacionadas con el teatro. Cris (quien disfrutó mucho haciendo teatro en su adolescencia) y Nico participaron a un taller sobre el teatro del oprimido de Augusto Boal, cuyo libro de referencia (juegos para actores y no actores) se encuentra en su biblioteca personal. En cuanto a mi, he hecho pasantías de « teatro como herramienta pedagógica » en la asociación Metis’Arte de Lausana y descubrí técnicas a las cuales he recurrido durante mis cursos de francés para los extranjeros. Es así como estructuramos el taller en tres partes, tres temas que repartimos en las tres tardes : la amistad, el conflicto y la reconciliación.


De esta manera, hicimos ejercicios como el samurai y el karateka para movilizar la energía de los participantes; la torre de Pisa y la alfombra voladora para hacer un llamado a la solidaridad y a la inteligencia del grupo ; el espejo de las manos, la hipnosis colombiana y el guía y el ciego para desarrollar la atención del compañero y a sus propias sensaciones ; el terreno de las emociones, el zapping y otros juegos para estimular la imaginación y la expresión.

Trabajamos la voz y el cuerpo en el espacio ensayando valorizar el trabajo de cada participante. Las estatuas, la voz mágica nos permitieron poner en escena actitudes y roles, y después ponerlos en movimiento en el escenario , la mayoría de las veces inventado colectivamente, antes de representar finalmente algunos sainetes delante del grupo y el puñado de espectadores que desde el exterior se asomaban por las ventanas del salón. Asistimos a presentaciones muy bellas para ser una primera iniciación !


Después, la mayoría de los jóvenes expresaron la satisfacción que sintieron al participar en este taller y sus deseos de continuar esta actividad… « Es divertido…« Nos despeja la mente…« Nos sentimos mas responsables…nos dijeron al final del taller.

Nosotros también tuvimos el sentimiento que este taller puede ser una herramienta excelente para la integración y la unión entre los jóvenes de diferentes veredas (entre las cuales existe frecuentemente una rivalidad) y que puede permitir a jóvenes víctimas de bullying sentirse aceptados como si estuvieran dentro de un grupo de amigos. La inmensa paleta de ideas y de energía que aportan estos jóvenes constituye un terreno formidable para desarrollar la confianza en si mismo a través del placer del juego y la representación teatral. Un profesor de la escuela de Tunja Grande nos comunicó su interés por esta experiencia y quiere ensayarla en su establecimiento…

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